Claves
para criar un gatito huérfano
Artículo
proporcionado por Adelita Durán
de Gaticos
Puede
suceder que una gata muera durante
el parto o que una madre joven no
pueda alimentar a sus cachorros.
Entonces de usted dependerá
salvarlos de una muerte segura por
hambre y frío.
Como
primera medida, coloque una bolsa
de agua caliente bajo la camita
y renuévela dos o tres veces
por día, pues no se debe
permitir que la temperatura corporal
baje y se mantenga estable. Mientras
su temperatura no suba a niveles
normales no deberá ingerir
leche maternizada, solo suero, ya
que la digestión se paraliza
(las enzimas necesitan de una temperatura
mínima para actuar) a temperaturas
inferiores a la corporal. No se
recomienda ni la estirilla o manta
eléctrica, es muy peligrosa
y sin saberlo se puede "freir"
a los cachorros, ni tampoco los
focos infrarrojos. La mejor manera
de proveer una fuente de calor complementaria
a la madre sería mediante
bolsas de agua caliente que se pueden
ir recalentando en el microondas
o en la propia estirilla. En caso
de emergencia, se coge un guante
de látex, de esos de limpieza,
se llena de agua, se le hace un
nudo, y se mete al microondas. Otra
opción es llenar de agua
hirviendo una botella de refresco
desechable y cubrirla con un paño.
Por la mañana y por la tarde
deberá frotarlos con una
esponja, limpiándoles la
colita con un algodón y secándolos
al calor. Todo este proceso imita
la lengua de la madre y les provoca
el reflejo de evacuación
necesario para vivir.
Si ya la temperatura
corporal es ya casi normal, puede
dársele leche maternizada.
Es preferible --con diferencia--
las jeringuillas a los biberones
con tetilla. Al principio usar jeringuilla
de insulina, y dar poco a poco cantidades
pequeñas, como 0, 25 ml (la
cuarta parte de la jeringuilla).
El gatito no querrá abrir
la boca para comer, es habitual
durante los dos primeros días
(o más). Lo recomendable
es introducir la jeringuilla por
encima de la lengua, pero no de
frente, sino de lado, forzando suavemente
y vertiendo un par de gotas cada
vez. Con la propia jeringuilla hacer
un movimiento tipo "masaje"
rotatorio atrás de la lengua
para estimular el reflejo de tragar
la pequeña cantidad de leche
vertida. Este reflejo de tragar
está muy poco desarrollado
en recién nacidos, hay que
propiciarlo, si bien pronto el propio
gatito, si todo marcha bien, tragará
por sí mismo y exigirá
su ración de leche a gritos.
En un principio, dar
ese 0, 25ml muy frecuentemente,
por ejemplo cada 15 minutos de ser
posible. Cuando el gatito acepte
más cantidad, puede extenderse
el intervalo a una o hasta dos horas,
desde luego durante el día
y de ser posible durante la noche.
Tal ritmo frenético no suele
pasar de las primeras 48 horas aunque
hay casos en los que puede prolongarse
un poco más. El contacto
con las manos del criador y con
la jeringuilla (que después
será de 3, 5 o hasta 10 ml)
permite detectar posibles problemas
precozmente (pesando a los gatitos)
y acostumbrará al gato adulto
a ser manipulado, por ejemplo a
la hora de hacerle ingerir pastillas
o medicamentos.
Es posible también
que durante la alimentación
con leche, algunas gotas se desvíen
y salgan por la nariz del gatito.
Esto no suele suceder cuando se
tiene experiencia con la jeringuilla,
pero a todos nos puede pasar. En
esos casos, hay que vigilar. Todos
los gatitos se deben pesar con una
báscula digital (de esas
de cocina que van de gramo en gramo)
una o dos veces al día. Lo
normal es que todos aumenten unos
gramos diariamente. Si algún
gatito no aumentase o incluso retrocediese
de su peso anterior, el criador
deberá de actuar de inmediato,
no hay tiempo que perder. Ahora
bien, el problema de las gotitas
de leche que llegan a salir por
la nariz es que en algunas ocasiones
puede derivar en un cuadro llamado
"pulmonía por aspiración".
Es decir, la diferencia osmótica
entre la leche y los fluidos corporales
del gatito en conductos respiratorios
y pulmón, podría producir
lesiones (las células estallan
por la diferencia osmótica,
igual que en los casos de personas
ahogadas en piscinas, no así
tanto en los que suceden en el mar
cuya diferencia osmótica
es más parecida a la de la
sangre humana) que llegarían
a ser colonizadas por bacterias
patógenas. El cuadro, de
suceder, podría desencadenarse
en un par de días, y se caracteriza
por letargia y un color pálido
o azulado de mucosas. Lo indicado
sería consultar con el veterinario
sobre la conveniencia de iniciar
un tratamiento preventivo de amoxicilina
(Clamoxil gotas pediátricas),
a razón de una gota dos veces
al día. Una vez aparecida
la pulmonía por aspiración,
los antibióticos serían
más agresivos y específicos,
tal vez por vía parenteral,
como la lincomicina quizás
incluso en combinación con
doxiciclina. Pero eso lo debe decidir
el propio veterinario.
Para alimentarlos se
puede utilizar leche maternizada
comercial o preparar la siguiente
fórmula:
- 1 taza de Delactomy
- 1 taza de agua hervida
- 1 yema de huevo
- 1 cucharadita de miel
de abejas
Aliméntelos
cada 2 horas día y noche,
durante 5 días, dándoles
todo lo que quieran tomar. Entre
7 y 10 días aumente los intervalos
a tres horas, reforzando con una
gota de aceite de hígado
de bacalao. Luego cada 4 horas y
después de los 15 días
descarte la yema.
La
leche debe estar tibia. No debe
hervirla cuando tiene la yema porque
se descompone y se endurece.
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