Pertenecientes
al orden de los Estrigiformes,
se pueden encontrar representados
en todo el planeta, con excepción
de algunas pocas islas oceánicas.
Agrupa aves de muy diversos
tamaños pero con características
comunes. Desde el gran búho
real de 71 cm de longitud,
hasta el mochuelo chico de
16 cm. Todas pos een
grandes cabezas redondeadas,
algunas pocas especies presentan
un par de pinceles de plumas.
El cuerpo en general presenta
un aspecto regordete a causa
de un cuello muy corto y la
escasa longitud de la cola.
Su plumaje es de coloraciones
poco llamativas, como el ocre,
pardo o grisáceo, de
tonalidades más bien
apagadas, a excepción
del búho nival de las
regiones árticas, que
presenta una coloración
casi blanca.
Características
Por
ser rapaces nocturnas, poseen
ojos muy grandes de visión
binocular muy amplia que les
permite apreciar con gran
presición las distancias
y volúmenes. La falta
de movilidad de los globos
oculares se compensa por la
enorme movilidad de la cabeza,
que puede inclinarse de un
lado a otro y girar hasta
tres cuartas de círculo
sin mover el cuerpo. Casi
oculto entre el plumaje se
encuentra un pico corto y
poderoso, de bordes afilados.
También su oído
es extremadamente sensible,
en particular a los sonidos
agudos. Sus patas relativamente
largas terminan en cuatro
dedos provistos de uñas
curvas y agudas. Todas estas
características convierten
a estas criaturas en implacables
cazadoras nocturnas, aunque
existen algunas especies como
la lechuza gavilana y el búho
nival que cazan de día.
La mayoría son sedentarias,
aunque el autillo, la lechuza
campestre y algunas otras
viajan al sur en invierno.
Su
figura de graciosa belleza
ha inspirado a muchos escritores,
además de simbolizar
la sabiduría por
su gran capacidad e inteligencia
para ocultarse de los depredadores
y acechar a su presa.
No
es recomendable como mascota
por sus hábitos nocturnos
y porque gusta vivir en pareja,
solamente se les cría
en cautiverio controlado para
repoblar zonas donde el principal
depredador de la tierra ha
talado y destruido su hábitad
natural. Para compensar en
parte esta destrucción,
se colocan cajas para que
estas aves puedan fabricar
sus nidos y reproducirse naturalmente.
La
dieta de estas criaturas
es muy variada y por la
misma diversidad de tamaños
de las distintas especies
incluye, desde los insectos
que caza el pequeño
autillo, hasta las liebres
que caza el búho
real. Su reproducción
depende de la disponibilidad
de alimento: en condiciones
ideales la puesta es de
dos a cinco huevos, cuando
el alimento escasea ni siquiera
intentan anidar.
El
rechoncho y gracioso cuerpecito,
la penetrante mirada y su
gran habilidad de cazador
nocturno, convierten a estas
aves en personajes llenos
de magia y misticismo.
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